Mapeo de procesos
Relevamiento de cómo se trabaja hoy, paso por paso, con los tiempos reales. Suele ser la parte que más sorprende.
En casi todos los negocios hay dos o tres tareas que alguien hace a mano todos los días y que una máquina puede hacer igual o mejor. Encontrarlas es la mitad del trabajo.
No empezamos por la herramienta. Empezamos por el proceso: qué pasos tiene, quién los hace, cuánto tardan y dónde se trabaja dos veces lo mismo.
Después se automatiza lo que conviene. Hay tareas que no vale la pena automatizar, y decirlo también es parte del trabajo.
Primero el proceso. Después la herramienta.
Primero se mapea; recién ahí se sabe qué conviene automatizar. Por eso el alcance definitivo se escribe después del mapeo, no antes.
Relevamiento de cómo se trabaja hoy, paso por paso, con los tiempos reales. Suele ser la parte que más sorprende.
Que la consulta de la web entre al CRM, se asigne a alguien, dispare la respuesta y quede agendado el seguimiento, sin que nadie copie y pegue.
Borradores de respuesta para consultas frecuentes, con la información de tu negocio, para que una persona apruebe en vez de redactar de cero.
Presupuestos, fichas, resúmenes de reunión y reportes que se arman solos con los datos que ya están cargados.
Que la tienda, el CRM, la facturación y la planilla dejen de ser islas y se pasen los datos entre sí.
Tu equipo aprende a usar y a mantener lo que se configuró, y queda escrito cómo funciona cada flujo.
Cada flujo se entrega y se prueba por separado, así que el negocio empieza a usar el primero mientras se construye el segundo.
Entrevistas con quien hace el trabajo y medición de cuánto tiempo se lleva cada paso.
Qué conviene automatizar primero según horas ahorradas y dificultad. Con la cuenta a la vista.
Se arma de a un flujo por vez, se prueba con casos reales y se corrige antes de pasar al siguiente.
Capacitación, documentación y un período de acompañamiento para los ajustes que siempre aparecen.
Se recuperan horas de trabajo que estaban yendo a copiar datos de un lado a otro, y bajan los errores de carga, que es el costo oculto de hacer todo a mano.
Y la respuesta al cliente se acelera. En la mayoría de los negocios, contestar primero es la diferencia entre ganar la consulta y perderla.
Una consulta que entra y nadie sigue es una venta perdida que además ya se pagó: costó publicidad, costó contenido y costó que alguien decidiera escribirte..
Casi todos los negocios tienen datos.
El email es el único canal donde la audiencia es tuya y no de una plataforma.
Los catorce servicios agrupados, para ver dónde encaja cada cosa.
Treinta minutos, sin costo. Si lo que hace falta no es este servicio, te lo decimos en esa misma reunión.