Diagnóstico comercial
Revisamos el recorrido completo del cliente: cómo te encuentra, qué ve, qué pregunta, cuánto tarda en recibir respuesta y dónde se cae. Sale un mapa con los puntos de fuga.
Antes de producir una pieza hay que decidir a quién le hablamos, qué vendemos primero, a qué precio y por qué alguien nos elegiría sobre el de al lado. Eso es la estrategia; el resto son consecuencias.
La mayoría de los problemas de ventas no se arreglan con más publicidad. Se arreglan decidiendo mejor: qué producto empujar, a qué segmento, con qué argumento y por qué canal.
Trabajamos con tus números reales — facturación por línea, ticket promedio, cantidad de consultas, tasa de cierre — y de ahí sale el plan. No de un benchmark de otra industria.
Decidir bien es más barato que producir mucho.
Un plan anual no se arma igual para una empresa con tres líneas de producto que para una con treinta. Qué entra y qué no queda escrito en la propuesta, con el plazo de cada parte.
Revisamos el recorrido completo del cliente: cómo te encuentra, qué ve, qué pregunta, cuánto tarda en recibir respuesta y dónde se cae. Sale un mapa con los puntos de fuga.
Qué lugar ocupa tu marca en la cabeza del cliente y con qué frase se explica en diez segundos. Incluye el análisis de con quién te compara el cliente, que no siempre es con quien creés.
Qué vendés, en qué orden lo mostrás y cómo se escalona. Muchas veces el problema no es el precio sino el orden en que se presenta.
Segmentos concretos con su motivo de compra, sus objeciones y dónde se los puede alcanzar. Sirve después para contenido y para campañas.
Qué se hace cada trimestre, con qué presupuesto, quién lo ejecuta y qué número se espera mover. Documento escrito, no una presentación.
Los indicadores que importan para tu caso, con su valor de partida, para poder comparar dentro de tres meses sin discutir de memoria.
Las semanas de abajo suponen que los números están a mano. Si hay que ordenarlos antes, se suma tiempo y te lo decimos al presupuestar.
Facturación, márgenes, origen de las consultas y tasa de cierre. Si no están medidos, se estima con lo que haya y se deja anotado el supuesto.
Hablamos con vos y con quien atiende al cliente. Es ahí donde aparecen los problemas que no figuran en ningún reporte.
Posicionamiento, oferta, precios y plan anual. Se presenta, se discute y se ajusta antes de cerrarlo.
Se compara lo planificado con lo que pasó y se corrige. Un plan que no se revisa deja de ser un plan.
Al terminar tenés un documento con el que se puede trabajar: qué vender, a quién, con qué argumento, en qué canal y con qué presupuesto. Eso convierte discusiones de opinión en decisiones con criterio.
Y tenés el orden: qué conviene hacer primero. Casi siempre hay dos o tres cosas que, si no se resuelven antes, hacen que el resto rinda la mitad.
No todos los negocios necesitan una agencia que produzca.
Farmacias, veterinarias, laboratorios, químicas y clínicas tienen un límite que otros rubros no tienen: hay cosas que no se pueden afirmar.
Los catorce servicios agrupados, para ver dónde encaja cada cosa.
Treinta minutos, sin costo. Si lo que hace falta no es este servicio, te lo decimos en esa misma reunión.