Cómo saber si el problema es el tráfico, la web o el seguimiento
· 11 min de lectura · Diagnóstico
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Hay tres lugares donde se puede estar cayendo una venta y cada uno se arregla distinto. Si entra poca gente al sitio, el problema es de tráfico. Si entra gente pero nadie consulta, el problema es la web o la oferta. Si entran consultas pero no se cierran, el problema es el seguimiento. Las tres se distinguen con dos números: visitas por mes y consultas por mes.
«No estamos vendiendo» es un síntoma, no un diagnóstico. Debajo de esa frase hay tres problemas muy distintos, que se arreglan con trabajos distintos, con plazos distintos y con presupuestos distintos. Confundirlos es la forma más común de gastar mal el dinero en marketing: contratar publicidad cuando el problema era la web, o rehacer la web cuando el problema era que nadie contestaba los mensajes.
Lo bueno es que distinguirlos no requiere ninguna herramienta cara. Con dos números alcanza.
El primero es cuánta gente entra a tu sitio por mes. Si tenés Google Analytics instalado, está ahí. Si no, se instala en una tarde y en treinta días ya tenés el dato.
El segundo es cuántas consultas recibís por mes, contando todo: formulario, WhatsApp, mensajes de Instagram, llamadas, mails. Todo junto, sin filtrar.
Dividí el segundo por el primero y multiplicá por cien. Eso es tu tasa de conversión, y es el número que ordena todo lo que sigue.
| Qué ves | Dónde está el problema | Qué se trabaja |
|---|---|---|
| Menos de 300 visitas al mes | Tráfico. No te está viendo nadie | Posicionamiento, ficha de Google, campañas, contenido |
| Visitas razonables, conversión abajo del 1% | La web o la oferta. Te ven y se van | Mensaje, estructura del sitio, argumento comercial |
| Conversión normal, pocas ventas | El seguimiento. Consultan y se pierden | Tiempo de respuesta, CRM, proceso comercial |
| Todo normal pero el negocio no crece | La oferta o el precio. | Estrategia: qué vendés, a quién y a cuánto |
Entran menos de trescientas personas al mes y la mitad son vos mirando tu propia web. No hay nada que optimizar todavía: no hay suficiente gente para que ninguna medición signifique algo.
Acá la pregunta no es «cómo mejoro la web», es «por qué nadie llega». Las causas habituales:
Se trabaja con posicionamiento y SEO, con contenido y, si hay apuro, con campañas. El posicionamiento tarda meses; la publicidad trae gente mañana pero deja de traerla el día que la apagás. Casi siempre conviene hacer las dos en paralelo.
Entra gente — mil, dos mil al mes — y las consultas son cinco. Ese es el caso más frustrante porque ya pagaste, de una forma u otra, por traer a esas personas.
Hay una prueba casera que sirve más de lo que parece: abrí tu página de inicio en el celular, contá cinco segundos y cerrala. ¿Qué queda? Si la respuesta no incluye qué vendés y para quién, el visitante tampoco lo entendió.
Esto es trabajo de web y conversión y, cuando el problema es más de fondo, de marca y argumento: si no está claro por qué alguien te elegiría sobre el de al lado, ningún botón lo va a arreglar.
La conversión está bien, entran veinte consultas por mes, y las ventas son dos. Acá el marketing cumplió: hizo que veinte personas levantaran la mano. Lo que falla es lo que pasa después.
Tres mediciones alcanzan para confirmarlo:
La solución no es tecnológica, es de proceso: alguien a cargo, un criterio de en cuánto tiempo se responde y un lugar donde quede todo. La herramienta — un CRM — es lo que hace que ese proceso se sostenga cuando el volumen sube, pero sin proceso el CRM es una base de datos vacía.
Entra tráfico, la web convierte, las consultas se siguen y se cierran. Y aun así el negocio está estancado. Cuando llegás acá, el problema ya no es de marketing digital: es de oferta.
Eso se mira en una consultoría de crecimiento, que es una conversación sobre el negocio y no sobre canales.
Si tuviera que resumir todo en una sola regla: arreglá primero lo que está más cerca de la venta. Es más barato y el resultado se ve antes.
Mejorar el seguimiento no cuesta plata y recupera ventas que ya están adentro de la casa. Mejorar la web cuesta una vez y mejora todo el tráfico futuro, el pago y el gratis. Traer más tráfico cuesta todos los meses. Hacerlo al revés — traer tráfico primero — es la secuencia más cara de las tres.
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