Concepto de campaña
La idea central, el titular y el territorio visual de cada acción, con su argumento de por qué esa idea y no otra.
Tener una identidad no alcanza si cada campaña la interpreta distinto. La dirección creativa es quien se asegura de que lo que sale al mercado tenga una idea atrás y no solo un formato.
Es el servicio para marcas que ya tienen identidad y producen seguido: lanzamientos, temporadas, promociones, ferias. Cada una de esas instancias necesita un concepto, no solo que alguien baje la paleta.
Trabajamos sobre tu sistema de marca, así que lo que sale es reconocible aunque la idea de cada campaña sea nueva.
Una idea atrás de cada pieza.
Según la campaña, el peso cae más en el concepto o más en la producción de piezas. La proporción se define en la propuesta, junto con la cantidad de entregables.
La idea central, el titular y el territorio visual de cada acción, con su argumento de por qué esa idea y no otra.
Adaptación a todos los formatos que la campaña necesite: digital, impreso, punto de venta, audiovisual.
Brief, referencias, selección de proveedores y supervisión de rodaje o sesión para que el resultado se parezca a lo aprobado.
Diseño con los requisitos técnicos y legales de tu categoría, coordinado con el impresor desde el principio.
Cartelía, exhibidores, vidrieras y todo lo que convierte la decisión en el local.
Si tu equipo o un proveedor produce, revisamos antes de publicar para que no se rompa el sistema.
Los plazos de abajo cuentan desde que el concepto está aprobado. La ronda de aprobación propia de cada empresa va por fuera.
Qué hay que lograr, para quién, con qué presupuesto y para cuándo. Un brief claro ahorra dos rondas de correcciones.
Se presentan una o dos ideas con su fundamento y su bajada visual tentativa.
Se produce todo el set de piezas, con rondas de corrección acotadas y pautadas.
Qué pieza rindió mejor y qué conviene repetir o descartar en la próxima.
Las campañas dejan de parecer piezas sueltas. Hay un hilo que las conecta, y eso es lo que hace que la gente empiece a reconocer la marca sin leer el logo.
También baja el costo de producción: con el concepto cerrado antes de arrancar, se producen menos versiones que no se usan.
Treinta minutos, sin costo. Si lo que hace falta no es este servicio, te lo decimos en esa misma reunión.